Como una hormiga, me ahogo en una gota de agua y en la fantasía de poder salir solo se complica más mi huida.
Cuando anoche me profesabas amor, yo imaginaba nuestro futuro juntos, en la montaña de alguna provincia lejana a la gran ciudad. Hoy me veo solo con la ilusión que anoche creí.
Dando vueltas como un trompo, me mareo y caigo en mi pozo. La lapida da indicios de que tuve una gloriosa vida. Pero en el fondo de mi mente, ya alejada de mi cuerpo, se que solo fui la ilusión de un rebelde.
En las noche de verano, cuando recuerdo el momento de nuestro encuentro, me pregunto como fue que caí tan fatalmente en tus redes de araña seductora. Tus ojos eran pequeños faros que llevaron a mi alma a otra dimensión. Tuviste poder de control sobre mí.
Como el pequeño picaflor que en la belleza de las carnívoras se fía, caí en tu juego de víctima y victimario. Ahora que sé que no eres lo que prometías, en los lejanos horizontes me aventurare, con mi cuerpo ya mal herido, para encontrar alguien que, en las huellas de algún tanque de guerra, me sepa contener y que en su pecho yo oiga su corazón y no una moneda.
Breve y concreto.
La moral anarquista.
Llamándonos anarquistas declaramos por adelantado que renunciamos a tratar a los demás como nosotros no quisiéramos ser tratados por ellos; que no toleramos ya la desigualdad, lo cual permitiría a alguno de entre nosotros ejercitar la violencia o la astucia o la habilidad del modo que nos desagradaría a nosotros mismos. Pero la igualdad en todo -sinónimo de equidad- es la anarquía misma [...] Siendo anarquistas, declaramos la guerra al cúmulo de embustes, de astucia, de explotación, de depravación, de vicio, en una palabra de desigualdad, que han vertido en los corazones de todos nosotros.
Declaramos la guerra a su manera de obrar y pensar. El gobernado, el engañado, el explotado, la prostituta, etc., hieren ante todo nuestros sentimientos de igualdad. En el nombre de la Igualdad, no queremos ya ni prostitutas, ni explotados, ni engañados, ni gobernados.
Declaramos la guerra a su manera de obrar y pensar. El gobernado, el engañado, el explotado, la prostituta, etc., hieren ante todo nuestros sentimientos de igualdad. En el nombre de la Igualdad, no queremos ya ni prostitutas, ni explotados, ni engañados, ni gobernados.
Amor libre
Echo por mi ♥
El conocimiento es poder
Cuando la gente despierte y se de cuenta cuan fundamental es la lectura, seremos libres.
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